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Blog Innovación y Tecnología

Gamificación: luces y sombras

¿A quién no le gusta jugar? … El juego es un arma poderosa que podemos utilizar con nuestros empleados y clientes  para modificar su comportamiento  respecto a nuestra marca, nuestros productos e incluso su propio trabajo.

¿Y si consigo que mis empleados se diviertan trabajando? Trabajar con una sonrisa en el rostro es el mayor potenciador de la productividad que se conoce.

Y qué decir de nuestros  clientes.

Podemos cambiar el comportamiento de nuestros clientes respecto a nuestra marca y nuestros productos a través de la publicidad y el marketing. Pero el juego es una forma mucho más poderosa de modificar ese comportamiento por una simple razón, lo cambian porque ellos así lo quieren.

De aquí parte la gamificación.  Sebastian Deterding la definió como “El uso de las mecánicas de juego en entornos ajenos al juego”.

¿Y cuáles son esas mecánicas de juegos que podemos utilizar para potenciar mi producto o conseguir que mis empleados sean más felices?

Si vas a la web gamification.org podréis ver una lista extensiva de artefactos disponibles en cualquier framework de gamificación:

Achievements, Appointments, Behavioral Momentum, Blissful Productivity, Bonuses, Badgets, Combos, Community Collaboration, Countdown, Discovery, Epic Meaning, Free Lunch, Infinite Gameplay, Levels, Leaderboards, Loss Aversion, Lottery, Ownership, Points, Progression, Quests, Reward, Schedules, Status, Urgent Optimism, Virality …

Aunque los más comúnmente usados son:

– Points. Se trata de asignar un valor cuantitativo a las acciones que realicen los usuarios que este va acumulando.

– Levels. Al alcanzar un determinado número de puntos, el usuario accede a un nivel determinado

– Leaderboards. Es el uso de rankings de los usuarios en función del número de puntos que tengan.

– Badges. Se trata de premios virtuales especiales que el usuario consigue tras realizar un cierto tipo de acciones.

 

¡Fantástico! … Sencillo, cojo unos puntos, acciones, budgets y niveles… los pongo en mi portal de e-commerce o en la aplicación interna que usan mis comerciales y vualá! Ya estoy gamificando … éxito seguro!

Pues no… fracaso seguro. Aquí tienes unos consejos … no digas que no te avisé!

  • Poner unos puntos, niveles y medallitas en tu web no es gamificar. Quizás al que lo hizo primero le funcionó, pero hoy en día eso ya no engancha al cliente. Tienes que proveer de una dinámica de juego y eso no es fácil. Tienes que conseguir un enlace emocional con las personas, conseguir influir en su comportamiento de una forma tan fuerte que además estén encantados con ello.
  • Nada ni nadie te puede garantizar el éxito. No hay fórmulas mágicas. En el mundo aparecen docenas de miles de juegos todos los años. Puedes contar con los dedos de una mano aquellos juegos de los que te acuerdas, a los que has jugado. Luego tienes muchas posibilidades (incluso de haciéndolo bien) de que tu gamificación no funcione, al menos a la primera.
  • Prepárate para el fracaso y aprende. Tu primera gamificación va a fracasar. No va a tener el impacto que esperabas. Lo importante es lo que aprendas, de tu empresa, de tus clientes, de tus procesos… ese aprendizaje te puede servir no solo para un segundo intento, sino para mejorar tu organización en muchos aspectos. Técnicas como LEAN Starup o Design Thinking te pueden ayudar.
  • Estate preparado para el éxito. Lo más probable es que en tu primer intento de gamificar algún aspecto de tu organización o de tu iteración con tus clientes fracases. ¿Pero y si tienes éxito? La gamificación, cuando funciona, es tan poderosa, explosiva e incontrolable que no se parece a ninguna otra herramienta de marketing o comunicación. Te pude llevar a un crecimiento exponencial… estate preparado.
  • Gestiona la gamificación como proyecto. Porque no consiste en gamificar, sino en hacer un proyecto de gamificación. Esto implica de debes de gestionar como si fuese un proyecto y me da igual que metodología utilices, pero que sea una gestión de proyecto, como cualquier otro proyecto de la organización.
  • Gamificar es un proyecto continuo. Lo bueno de los juegos es que son explosivos, virales y adictivos. Lo malo es que los efectos se suelen pasar pronto. Tienes que evaluar que el proyecto te de suficiente retorno (ROI) en el tiempo y espacio en que va a estar activo en tus clientes, porque un día se aburrirán de él. Y tendrás que sacar otro juego…
  • Y sobre todo… no se trata de gamificar por gamificiar. Vamos a tratar de influir en el comportamiento de las personas. Tenemos que asegurarnos que vamos a influir en la forma que queramos y que ese nuevo comportamiento este alineado con nuestros objetivos. Y esto es lo más importante y lo más difícil de conseguir.

La gamificación puede ser una técnica muy poderosa porque apunta a conseguir que nos sintamos bien con lo que hacemos, sea trabajar, comprar, opinar… pero es muy difícil de conseguir el éxito.

Tan, tan difícil que son muy pocos los proyectos exitosos (con un impacto real en las cuentas de la empresa) que vais a ver. La mayoría de los proyectos y ejemplos de éxito que os van a contar, NO lo son tal. Sin embargo, los que realmente han funcionado, han tenido un impacto capaz incluso de transformar una organización y producto o una imagen de marca. Y todo por una mínima parte del coste de una campaña de marketing equivalente.

¿Lo quieres intentar?

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